Sant Pere de Ribes

La puerta de entrada al Parque Natural del Garraf

Sant Pere de Ribes ocupa el sector central de la comarca, en las laderas meridionales del macizo del Garraf y los pies del monte Montgròs. Su plana agrícola es uno de los valores paisajísticos más importantes del municipio -con el cultivo principal de la viña- junto con el rico y numeroso patrimonio arquitectónico de masías, casas de indianos y palacetes, muchos de los cuales se están reconvirtiendo en alojamientos con encanto, restaurantes y cellers.st-Pere- Ribes, como la llaman la gente de la comarca y los mismos ribetans, ha crecido espectacularmente desde los años sesenta: el encanto de la villa, su enclave a las puertas del Parque del Garraf y la buena comunicación han favorecido este hecho.

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Sant Pere de Ribes

La puerta de entrada al Parque Natural del Garraf

Se puede comenzar el paseo por el núcleo originario de la villa: Bajo-orillas, al otro lado de la riera de Ribes, formado alrededor del antiguo castillo de Ribes (o de Benlloch), documentado ya en el año 990. Se trata de una fortificación que defendía el paso entre la montaña y el mar en tiempo de la Marca, la frontera siempre sensible y cambiante entre los dominios islámicos y los cristianos. Lo más destacable del castillo es su torre cilíndrica. Actualmente está habitado, pero se puede visitar unos determinados días al mes mediante las visitas organizadas por la Oficina de Turismo. Junto al castillo se encuentra la iglesia vieja de San Pedro, de tres naves, con grandes contrafuertes exteriores de sostenimiento y un campanario de base cuadrada con aperturas de arco de medio punto. El origen se remonta al siglo X, en una iglesia prerrománica. La edificación actual se acordó en 1663, tras la guerra de Separación. Se construyó en doce años a costa de los recursos del pueblo y tuvo uso parroquial hasta 1910. Cabe destacar el llamado portal de las Almas, del siglo XIV, procedente del antiguo templo. El conjunto, entre precipicios y pinos sueltos, se completa con la Casa del Término (s. XV), antigua sede del ayuntamiento y hoy oficina de turismo, y el puente de la Palanca, con el pino centenario declarado árbol monumental.

Es recomendable continuar el itinerario por la calle Mayor hasta el cruce con la calle del Doctor Marañón, donde se encuentra el Redós de San José y San Pedro, edificio modernista construido en 1901 con dinero “americanos” y con la función de hospital y asilo. Ocupa una manzana entera de casas y destaca el claustro, la capilla, la torre almenada y el jardín. Se retoma el itinerario por la calle Mayor hasta la plaza de la Font, donde está la fuente modernista que conmemora el envío de agua canalizada en 1906. A tocar, la plaza de la Villa, con dos edificios emblemáticos: la casa de la Villa, de carácter ecléctico y que ha sufrido diferentes reformas -la más radical la de 1893-, y can Quima, edificio modernista de viviendas plurifamiliares de comienzos del siglo XX. Una vez aquí, se puede tomar la calle de Mossèn Andreu Malga para llegar a la ermita de Sant Pau, cerca de una antigua villa romana.

De vuelta a la plaza de la Vila se puede continuar por la calle del Pi, donde destacan el árbol centenario que le da nombre y varias casas de americanos, como can Mauricio (núm. 16), can Milán de Palou (núm. 52 ) o can Giralt, al final de la calle. Muy cerca, en el barrio del Palou, se pueden ver las fastuosas casas de la Casa Grande, la Granja y can Pau Artigas. De regreso hacia el centro, por la plaza de la Vila y la calle del Comercio llega a la plaza de Marcer, centro neurálgico de Ribes, junto a la plaza donde se alza la iglesia parroquial de San Pedro, inaugurada el 1910, de estilo neogótico, con dos altivo torres gemelas.

Vale la pena coger el coche para ver Mas Solers y su bosquecillo (saliendo de Bajo-orillas por la BV-2112). Se trata de un edificio residencial en estilo clasicista de raíz novecentista, construido en 1918 por el marqués e ingeniero Eduard Maristany. Hay instaló primero unas cavas y la actual casa, que fue remodelado en 1979 para alojar, hasta hace pocos años, el Gran Casino de Barcelona. Hoy se ha reconvertido en un espacio para realizar todo tipo de celebraciones.